Fachada del Hospital Real de Granada


A la hora de hablar de la fachada de cualquier monumento, conviene hacer hincapié en la diferencia entre fachada y portada. Mientras que la primera es la totalidad del muro exterior de un edificio, la segunda se refiere, únicamente, a la decoración que se encuentra en parte de ellas, generalmente alrededor de la puerta, de ahí su nombre.

En el caso del Hospital Real de Granada, la fachada principal deja ver los dos pisos de que consta el alzado del edificio por tres de sus cuatro frentes, ya que en el lado suroeste son tres.

La decoración de la fachada la encontramos concentrada en las cuatro ventanas del piso superior, en las que llama a atención la ornamentación plateresca (llamada así por recordar a la “labor de platero”, es decir, a la minuciosidad de los orfebres) y los emblemas de los Reyes Católicos, patrocinadores de la obbra, y de su nieto, el Emperador Carlos.

Llama la atención el contraste entre los bloques de piedra que conforman la fachada y el color grisáceo de la piedra de Sierra Elvira de la que está hecha la portada.

La fachada del Hospital Real es una buena introducción a lo que vamos a encontrar en un su interior. Una mezcla perfecta de elementos góticos y renacentistas que muestran la singularidad de un momento en que España, libre ya de guerras, se encaminaba hacia la grandeza a la que la llevó Carlos I.

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