Día de San Andrés


El viernes pasado, 29 de noviembre, celebramos el día de San Andrés, nuestro fundador, don Andrés Manjón en el Colegio Ave María San Isidro.
 
Todos nuestros alumnos disfrutaron del tradicional desayuno ofrecido por el colegio: el bollo de aceite y el chocolate. Esta vez, además, pudieron disfrutarlo absolutamente todos nuestros alumnos, pues contactamos con una empresa especializada en productos alimentarios para intolerantes, celíacos y alérgicos y así, todos pudieron disfrutar por igual de este tradicional momento.
 
A continuación, fue el propio D. Andrés montado en su “burrita”, vino a explicarnos el verdadero sentir de su escuela y de la pedagogía manjoniana. Después de la visita de tan importante personaje los más pequeños disfrutaron de una gymkana “manjoniana” y los mayores de un juego interactivo sobre D. Andrés, sus valores y su vida.
Día de San Andrés
“Hoy, 29 de noviembre, estamos aquí para celebrar el día de San Andrés, día en el que las Escuelas del Ave María recordamos, con cariño y admiración, a nuestro fundador D. Andrés Manjón, gracias al cual hoy todos podemos estar orgullosos de irnos de aquí, no solo con una excelente formación académica, sino también con muchos valores que nos han aportados estas escuelas. Gracias a éstas, hemos aprendido de una forma diferente, en la que el respeto y la igualdad son la base fundamental sobre la que, de una manera dinámica, hemos establecido los conocimientos que hemos adquirido. Por todo esto agradecemos a D. Andrés Manjón la gran labor que hizo por la educación”. (Discurso Alumnos 4º ESO)
Fue una mañana excepcional en la que nuestros alumnos disfrutaron enormemente.
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Vida de Don Andrés

Hijo de Lino y Sebastiana Manjón, una familia de origen humilde, fue educado por su tío, párroco de Sargentes, y por su madre, quien lo indujo a ir a la escuela y recibir la enseñanza básica.

Aunque él era reticente a ir a la escuela, siempre demostró grandes cualidades para el estudio, cosa que sus padres y su tío vieron y deciden guiar sus pasos hacia el sacerdocio. Así que en verano de 1858, Andrés comienza los estudios de latín. Fueron unos años difíciles debido a la dureza con que se aplicaban sus profesores con él, así que Andrés tuvo tentaciones de volverse al campo.

No obstante, en 1861, su tío lo lleva al Seminario de Burgos, donde tras mucho trabajo y enfrentamientos, supera el primer curso con excelentes calificaciones. Sus sucesivos estudios fueron de Filosofía y Derecho, también con un resultado magnífico.

Su oficio

A los 26 años, terminados los estudios, llega a Valladolid, donde ejerce la docencia por poco tiempo. En la Universidad de Salamanca ocupa la Cátedra de Derecho Romano. En 1874 llega a Madrid al Colegio San Isidoro y continuó sus estudios en la Academia de Jurisprudencia y Legislación. En 1878, gana por oposiciones la cátedra de Disciplina Eclesiástica en la Universidad de Santiago de Compostela. En 1880, y tras una vacante, le conceden la misma cátedra en la Universidad de Granada, ciudad en la que vivirá el resto de sus días.

Es elegido por el cabildo de la Abadía del Sacro Monte para dar la asignatura de Derecho Canónico y por entonces decide encaminarse al sacerdocio. El 19 de junio de 1885 se ordena sacerdote y es nombrado canónigo de la Abadía.

Su revelación

Un día, a finales de 1888, cuando pasaba ante una de las cuevas en el Sacro Monte, oyó a unos niños recitar el Ave María, lo que le llevó a iniciar su obra pedagógica con aquellos niños, acompañando en un principio a la maestra que les enseñaba. Allí mismo funda las Escuelas del Ave-María, su obra capital, a las que les dedica todo su dinero, su empeño y su tiempo. Allí comenzó don Andrés Manjón su obra revolucionadora de los métodos pedagógicos.

El proyecto avemariano lo trasladó a su pueblo natal. En 1918 había escuelas del Ave-María en 36 provincias españolas. A lo largo de su vida, se abrieron unas 400 escuelas por todo el mundo. Fundó, además, el “Seminario de Maestros” para formar a los futuros responsables de las escuelas del Ave María: “no hay escuela sin maestro”. Manjón daba mucha importancia a la formación de los maestros, pues decía que el maestro podía ser formador o deformador de caracteres. La inauguración del seminario de maestros tuvo lugar el 12 de octubre de 1905. Fue una obra muy querida por él.

Su producción literaria

Durante los primeros años de su estancia en Granada escribe un tratado sobre Derecho Canónico, considerado uno de los mejores de su época. Escribe, a lo largo de su vida, muchas obras (más abajo se señalan algunas) de carácter pedagógico, al servicio de la educación y de su ministerio sacerdotal, con un estilo carente de florituras, sin alardes de erudito. Todos ellos están llenos de sencillez y claridad.

En 1900 es nombrado Hijo Predilecto de Granada y en 1909 Hijo Predilecto de la Provincia de Burgos. Su humildad hacen que no asistiera a ninguno de estos actos. Don Andrés mereció los elogios como persona responsable, sencilla y seria desde su juventud, fue profesor concienzudo y sacerdote humilde y ejemplar. Su personalidad sobria, hizo que los honores que en vida le rindieron, no hiciesen mella en él.

Al morir fue enterrado en una sencilla cripta en la capilla de la Casa Madre del Ave-María. En su lápida están escritas las letras “A M” que rubrican su vida humilde y sencilla.


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