El inicio de una nueva Cuaresma


“Conviértete y cree en el Evangelio”. Con estas palabras el sacerdote Miguel Córdoba Salmerón signó la frente denuestros alumnos en el Miércoles de Ceniza. Un símbolo cristiano que nos recuerda la importancia de transformar nuestra vida, dejar al lado aquello que menos nos ayuda y buscar la manera de acercarnos a lo verdaderamente importante: el perdón, la reconciliación y el amor.

Como cada Miércoles de Ceniza, nuestro centro dio la bienvenida al tiempo de Cuaresma. Un momento solmene dentro del calendario litúrgico de la Iglesia y que nos invita a mirar hacia adentro, a reflexionar sobre nosotros mismos y buscar a Dios en nuestras vidas. Por esta razón, desde el Equipo de Pastoral del Ave María San Isidro se ha trabajado para llevar a nuestro alumnado en esa búsqueda interior.


¿Qué es la Cuaresma?

La Cuaresma es un tiempo litúrgico que llega cuarenta días antes del Domingo de Ramos. Un espacio de cinco semanas donde se nos narra, por medio de las escrituras, la necesidad de desprendernos del “hombre viejo” para acercarnos a realmente a un nuevo modelo de persona. Un “hombre nuevo” sustentado sobre la imagen del evangelio: amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

Recordado la peregrinación errante del pueblo de Israel por el desierto, los cristianos – y entre ellos toda la comunidad avemariana – nos ponemos a caminar en la búsqueda de una verdadera conversión: una que no se ve, interior y espiritual. Para ello, y como recordaba el papa Francisco en su mensaje del pasado 11 de noviembre, “la Cuaresma nos recuerda cada año que el bien, como el amor, la justicia y la solidaridad no se alcanzan de una vez para siempre. Han de ser conquistadas cada día”.

Así empezamos la Cuaresma

El pasado 2 de marzo toda la Iglesia universal celebró el Miércoles de Ceniza. Es decir, una jornada marcada por la conversión y la penitencia, el ayuno y la abstinencia. Para celebrar este día, nuestro alumnado de Primaria y Secundaria acudió a la capilla del colegio para vivir la imposición de la ceniza.

En esta ocasión, el sacerdote Miguel Salmerón fue el encargado de dirigir la ceremonia. Con alba blanca y estola morada, color propio de la Cuaresma, se dirigió a los alumnos para explicarles cuál es el sentido de este tiempo litúrgico y, asimismo, el significado de la ceniza. Un momento cargado de intimidad y emotividad, que sirve para poner la primera de un camino que nos llevará hasta la Pascua.