Los alumnos de 3º de ESO, entre toros y olivares.


Medio  centenar de alumnos se acercan a conocer de primera mano los entresijos del sector primario y secundario en el corazón de la Sierra de Segura
 
La vida de nuestro centro, poco a poco, va recuperando su vida. Recreos, fiestas y convivencias son solo algún ejemplo de esta normalidad pero también la vuelta de las salidas complementarias como parte de la vida y la actividad académica de nuestros alumnos. En esta ocasión, los alumnos de 3º de ESO, de manos de la asignatura de Geografía e Historia, se han embarcado en un viaje al corazón de la Sierra de Segura, en Jaén, para conocer de primera mano las particularidades del sector primario y secundario de nuestro entorno. 
 
Sostenibilidad, paisajes agropecuarios, ganadería extensiva o industria de base son solo algunos de los términos que, a lo largo de este primer trimestre, han estudiado nuestros alumnos en esta materia, dentro del conocimiento de los sectores económicos. Para profundizar en algunas de sus particularidades, se han desplazado hasta la pedanía de El Porrosillo, en el término municipal de Arquillos, así como hasta la finca “Cañadillas Altas”, en Santiesteban del Puerto. 
 
En primer lugar, pudieron conocer junto a Rafael Chamorro cómo es un día de trabajo en la almazara Olivasur Natural. La descarga de la aceituna, el lavado de ésta así como su molienda fueron algunos de los procesos que pudieron ver in situ nuestros alumnos, antes de pasar a la zona de filtrado, depósito y envasado. Toda una experiencia para conocer en detalle cómo funciona una industria de base y que, a la sazón, constituye uno de los pilares económicos del entorno. Además, gracias a la generosidad del personal de Olivasur Natural, nuestros alumnos pudieron degustar el rico aceite que producen.
 

Apenas 30 kilómetros separan Arquillos de Santiesteban del Puerto, lugar donde se ubicaba el segundo de los enclaves a visitar por nuestros pequeños avemarianos. En esta ocasión se dispusieron a conocer la vida y el trabajo de una ganadería extensiva, dedicada en este caso a la cría del toro de lidia. Becerros, novillos, vacas y toros aguardaban en la dehesa, entre encinares. Allí, y de manos del periodista Luis Miguel Parrado y la familia Berrio, propietaria de la ganadería, se embarcaron en todos los entresijos que encierra el mantenimiento de la dehesa, la riqueza biológica que descansa detrás del toro bravo así como algunas de las faenas propias del campo bravo.